Los rocieros de corazón somos peregrinos por naturaleza; para visitar a la Blanca Paloma tenemos que recorrer mas de siete mil kilómetros, pero en Venezuela procuramos la constante visita a nuestras queridas "Chinita", "Coromoto", "Socorro" y "Divina Pastora de Almas"; en una de esas visitas un catorce de enero muy temprano en la mañana, conocimos a Dona Isolda, quien fuera presidente de la cofradía del glorioso apóstol Santiago en Caracas y falleciera el pasado 27 de abril del año de Dios MMXXV.
Ella nos invitó al camino, con ella conocimos la peregrinación por la paz y junto a ella conocimos más de cerca fe xacobea. Emocionados pos la experiencia quisimos compartirla y traerla a nuestro pequeño "ducado rociero" que el papa peregrino llamó "La reserva espiritual de la nación" y así comenzó una historia que casi llega a su primera década y esperamos se prolonge a posteridad para honor y gloria de nuestra fe.
Lo que comenzó como una atrevida pretensión de imitar el ejemplo que Caracas dio, tuvo la bendición del Apóstol y la Virgen; no sabíamos que eran necesarios permisos municipales, de los organismos de seguridad y control de niños niñas y adolescentes, pero además nunca esperamos tanta gente como nos acompaño en la primera versión del camino. Tuvimos realmente un ¡BUEN CAMINO!
El año siguiente evitamos la vía principal, partimos del centro comercial Milenium frente al cementerio de la pedregosa y fue maravilloso aunque desbordó de gente y dado el volumen no se pudieron sellar los pasaportes; al finalizar el padre Edduar y el padre Fraklin nos recibieron con una maravillosa celebración de vísperas de la fiesta del apóstol.
Vino la pandemia, nos obligaron a confinarnos; hicimos el camino virtual pero al terminar las restricciones lo ampliamos, ya no salimos de la Mara ni de Milenium, ahora ampliamos la ruta y partimos de la catedral metropolitana y desde entonces lo hacemos así, recibiendo la bendición del padre Goyo o el padre Leo y recorriendo el casco histórico de la ciudad para atravesarla casi toda y llegar a nuestra querida parroquia donde siempre nos recibe el apóstol.
RECUERDOS DEL CAMINO SIMBÓLICO
DE SANTIAGO APÓSTOL EN MÉRIDA